sábado, 22 de agosto de 2015

JESÚS MORALES RUIZ - FIGURACIÓN & ABSTRACCIÓN - MUSEO DE ARTE PEDRO ÁNGEL GONZÁLEZ - En el marco de la Celebración de mis 41 años de Vida Artistica



JESÚS MORALES RUIZ
FIGURACIÓN & ABSTRACCIÓN

FIGURACIÓN & ABSTRACCIÓN 
Toda manifestación artística, necesita de la participación creativa del artista… para intensificarse como torrente, como esa pulsación que remueve la fibras de los espectadores y que al mismo tiempo se internaliza y se hace huella, viento que roza suavemente la atmósfera, mirada exploradora que nos devuelve la grandiosidad y desnudez de una propuesta que se asoma y alimenta el espíritu. 
Jesús Morales Ruiz, ha venido demostrándonos durante estos 41 años de trabajo y entrega en el ser y hacer de las artes plásticas. La grandiosidad de una obra, que, surge de una búsqueda estrechamente cohesionada y conectada a nuestra naturaleza; como producto del estudio y la disciplina diaria, alimentada de nuevas tendencias, sellando la majestuosidad de una propuesta que comunica y motiva al espectador, provocando en él…  interés por la investigación y el conocimiento.
Y es que sus raíces están entrelazadas a nuestra región oriental (Sucre -Nueva Esparta), transformando esa visión del paisaje y sus montañas e introduciendo la multiplicidad de matices, de trazos que señalan la energía sublime de un viento que se instala y complementa la riqueza de una pincelada, llevando implícito un lenguaje, una imagen que se pudiera llamar vanguardista, pues como creador se inventa sus marinas, con sus rosados, sus blancos, sus azules, y sus destellos… que enamoran las pupilas.
 Su ser y hacer no solo está relacionado con la pintura, pues su espíritu creativo, le impulsa, a la búsqueda de nuevos horizontes que complementen su labor, conduciéndole por los vericuetos de la escritura y el periodismo cultural –manteniendo durante algún tiempo- una página de Arte en el Diario El Caribe, además de su trabajo en Tarot y hasta sus practicas deportivas, llegando a convertirse en Sensei, cinta negra (4to DAN). 
No puedo dejar de mencionar la creación del Circulo Internacional de las Artes, ventana que le ha permitido proyectarse como promotor cultural, dándole oportunidad a nuevos artistas y creadores consagrados para la exposición de sus obras. Rindiendo homenaje a reconocidos artistas plásticos y otras figuras vinculadas al ilimitado mundo de las artes, la música, la escultura y las letras.
Jesús Morales Ruiz, se ha convertido en referencia histórica del transcurrir evolutivo de las artes en nuestra tierra de azules… como le llamaba el Maestro de maestros “Luís Beltrán Prieto Figueroa”, pues quién no ha presenciado  en alguna oportunidad la entrega de los Premios CIANE, donde se han hecho presentes respetados críticos, artistas plásticos, músicos, escritores, periodistas, dramaturgos, empresarios y personalidades que han contribuido en el desarrollo y enaltecimiento de nuestra identidad cultural.
Hablar de su trayectoría es hablar del hombre, del amigo, del creador del Museo de Arte Pedro Ángel González –Centro de Arte La Mira CCT- que ha venido abriendo espacios para exposiciones, muestras, recitales, conciertos, obras de teatro y todo tipo de manifestción que alimente el espíritu, y nos convierta en seres más humanos y respetuosos de la naturaleza. 
No puedo dar por finalizada, estas cuartillas que emergen de mi cercanía con la obra y el trabajo de Jesús Morales. Sin mencionar sus ovacionadas y reconocidas exposiciones Mujeres en el Arte, Virgen del Valle y otras en los espacios del Centro Comercial Sambil, un trabajo laborioso y disciplinado que realiza al lado de un organizado grupo de trabajo, gracias a la apertura de los directivos de este reconocido espacio comercial de nuestra isla. 
                                                                               
Mirimarit Paradas

"ESE VIEJO TEMA"
"Después de haber visto y analizado las obras del pintor Jesús Morales Ruiz, se aprecia que el eterno tema de las Flores, Paisajes y Bodegones, sigue teniendo vigencia.
La disyuntiva está, en cómo se trata, v no cabe la menor duda que Jesús Morales Ruiz da a ese "Viejo Tema"
una calidad y una nueva expresión por su espiritualidad, al tratamiento de estos motivos.
Estas nuevas obras de Morales Ruiz, me confirman que estoy frente a un artista serio y preocupado. Recordándome aquel verso del gran poeta Rubén Darío "La Virtud consiste en ser tranquilo y fuerte, con el fuego interior todo se abrasa, se triunfa del rencor y de la muerte y hacia Belén la caravana pasa".

  Pedro Ángel González 
  Premio Nacional de Pintura (1941)

"PAISAJES EN EL TIEMPO"
"La claridad de los actos, reviven senderos de esperanza y acto de pintar como lo    hace Jesús Morales Ruiz, con el empeño y la disciplina del creador... permiten reiterar, de manera transparente, la satisfacción que nos produce los logros obtenidos.
 Paisajes en el tiempo es el mundo interior de Morales Ruiz, donde nacieron azules en la brisa y se perciben calladas ausencias para perpetuarse en la cercanía".
                                                                                                                       
 Ramón Vásquez Brito.          
 Premio Nacional de Artes Plásticas  (1950) 


LAS DIMENSIONES PLÁSTICAS PSICOLÓGICAS EN LOS PAISAJES DE MORALES RUIZ
        La concepción paisajistica de Jesús Morales Ruiz no es el producto de un acercamiento descriptivo a la realidad morfológica de su entorno, por el contrario, es el resultado de un reco­gimiento espiritual. Cada cuadro es la traducción sensible de una determinada ubicación imagi­nativa que no se identifica con ninguna referencia reconocible. Esto explica que la exhuberancia de nuestra vegetación, la tropicalidad de nuestra luminosidad, la densidad de nuestra temperatu­ra y la accidentalidad de nuestra topográfica no quedan incorporadas en su obra. Más allá de cualquier estimulo perceptivo, la fuente de sus resoluciones se identifica con una introspección muy sosegada que no le deja cabida a ningún ingrediente estridente: la visión apacible de la vida se convierte en la condición necesaria y en el requisito suficiente de su versión plástica.
        Esa quietud motivacional alcanza efectos plásticos muy ramificados: los espacios abier­tos, las atmósferas iridiscentes, las transparencias reverberantes y las perspectivas abarcadoras constituyen el registro básico de su alfabetidad. Un rápido recorrido sobre estos aspectos nos reporta que, en Morales Ruiz, el espacio asume una doble condición. Por una parte, es temática plástica y, por otra, es enfoque conceptual. En el primer sentido se solventa como dimensión visual proyectada, horizontal y verticalmente, mediante la representación de lo amplio y de lo vasto. Pero estas denotaciones no se restringen a la exclusiva evidencia sensible, sino que tam­bién se prolongan hacia connotaciones psicológicas que se relacionan con lo desahogado y de lo desembarazado, con lo despejado y lo limitado. Con toda la propiedad puede afirmarse, en esta obra. el espacio adquiere simultáneamente, una singularidad desdoblada: es evidencia pictórica y es revelación ilusoria.
        Esas acepciones de lo espacial se apoyan en las resoluciones de lo atmosférico. En efecto, este aspecto adquiere una condición muy protagónica en la propuesta de Morales Ruiz. La razón puede encontrarse que para enfatizar las implicaciones de lo supuesto, de lo imaginario, de lo aparente, y, en definitiva, de lo más recóndito de lo introspectivo, no hay nada mejor que la sensación envolvente que proporciona lo neblinoso y lo nebuloso. Estas impresiones vaporosas asumen propiedades climáticas muy especiales, en virtud del comportamiento iridiscente de los colores tonales. Para darle fuerza a este enfoque, nuestro artista eleva la luminosidad de sus cuadros y hace que todas las combinaciones cromáticas se subordinen al blanco. Por eso, los referentes se des materializan, los ámbitos se enturbian, las focalizaciones se alejan de lo nitido y la temperatura se hace más húmeda. Es aquí precisamente donde surge el aporte de la transparencia: concretar una síntesis entre los planos integrados de un espacio y las sensualidades térmicas de una atmósfera. En el caso especifico de Morales Ruiz, lo que emerge es una translucidez en donde el horizonte se refleja, las nubes se desplazan, las luces se encienden, los vientos se atenúan, los elementos se disuelven, las instancias se esfuman y las perspectivas se extralimitan. Todo esto ocurre en unos mismos recuadro s que sirven para fusionar los enfoques delicados y liricos del paisaje plástico con los estatutos imperturbables e introspectivos del paisaje psicológico.
Víctor Guedez

El paisaje de Jesús Morales Ruiz
        El Paisaje ha sido un tema constante y recurrente en la historia de la pintura. Como cualquier otra forma icono­gráfica tiene el interés de colocar ideas y asociaciones dentro de una relación ordenada del mundo de la naturaleza. El pedazo de naturaleza escogido por el artista como tema para expresar su poder creador, está al servicio de una idea y mientras su manera es personal e individual, también lo es general y colectivo. La montaña El Ávila, como tema y como concepto, ha sido muy querida en el paisajismo venezolano. En su obra, Jesús Morales penetra en la misma historia sen­sible de la montaña, es su color una recreación de sí mismo, es su atmósfera encantada y encantatoria la que percibirá el espectador.

        Los paisajes de Jesús Morales son una realidad física representada dentro de una realidad plástica, esto es del color y de la luz produciendo una atmósfera particular, y a la vez también son una realidad espiritual. De allí que se establezca una comunicación sin efectos artificiales, pero sí profunda a través de la convicción del artista, del creador. En estos pai­sajes el tema ostensible y el tema-idea, se conjugan de manera extraordinaria. Ellos son un lugar sensible, material y "conocible" para el espectador. "Conocibles" justo en el momento en que su materialidad pasa a disolverse para convertirse en forma, concepto de color y atmósfera. Estos dos últimos son precisamente los dos valores que el artista maneja eficazmente, para transmitir su concepción personal de la montaña, de esa montaña que puede ver y admirar a través de la ventana de su estudio y que permanece dentro de la ambivalencia de lo inmutable y lo cambiante. Luz, color, se asocian y confieren el último ritmo a la obra. Se mezclan, se construyen y destruyen, mostrando aquello que vale la pena ser visto, la verdad de su concepción del paisaje a nivel de la imagen de la realidad vista como una verdad en sus colores, en su luz y en su atmósfera, traduciendo una experiencia visible y única. No es ésta una experiencia narrativa ni descriptiva de un fragmento de naturaleza, sino una experiencia eminentemente visual, vibrante, lo que deviene la realidad misma de la obra.

        Esta exposición de Morales muestra el trabajo laborioso y en proceso del joven artista. Ya se manifiesta con un lenguaje propio y personal referido al tema de El Ávila. Una nueva visión fresca y ajena totalmente a las concepciones ya conocidas, se evidencia en la unidad absoluta de la problemática pictórica traducida en términos de luz y color. La misma técnica utilizada por el artista lo conduce por una vía flexible y capaz de proporcionarle en cada obra la decodificación de los valores formales, siendo, entonces, cada una de ellas, una obra plena, autosuficiente y distinta. La lectura final la dejamos al espectador.

Bélgica Rodríguez

TRANSFIGURACIÓN DE LUZ. 
Si el arte ciertamente trasciende la mera expresividad subjetiva de quien lo hace, para desenvolverse lejos de todo solipsismo en el ámbito de lo simbólico, interpretando y comunicando, entonces toda pregunta sobre la calidad estética de una obra debe: dirigirse hacia las características lingüísticas de ésta: en el lenguaje plástico habría una con presencia imbricada de la intencionalidad del creador, de las concreciones físicas y significativas de la obra y de su fundamento como vehículo de cohesión y estimulación sociales. Por lo mismo, las variaciones idiomáticas que se van dando a lo largo del itinerario creativo de un artista constituyen el indicio fundamental para el establecimiento de juicios valorativos sin que ello implique, por cierto, desdeñar otros factores que el crítico suele tomar en cuenta, conscientemente o no, como la comparación de Lo realizado por el artista con otras proposiciones plásticas del momento, la repercusión que la obra expuesta tuvo en el medio cultural y que se ha escrito sensatamente sobre ella.     Ante el conjunto de pinturas de Jesús Morales Ruiz, observadas y admiradas atenta y recientemente en su taller, el párrafo inicial de este texto cobra plena validez para comprender lo qué ha buscado, logrado y transmitido este artista en la constitución de un lenguaje a través de poco más de una década, el cual culmina -por ahora- en estos espléndidos óleos que van a ser mostrados al público en buena hora para nuestras artes plásticas. Para llegar a esta fascinante y densa proposición, Morales Ruiz no ha tenido la "prisa vanguardista" que tanto angustia ya veces hace zozobrara muchos pintores jóvenes. Con gran paciencia, empeño y meticulosidad, él se ha ido formando, a partir de 1975, en una tradición de aprendizajes que revela desde el primer momento, una actitud muy notable en su pintura: reconocer que el artista nace en medio de un lenguaje alistado por otros en la historia. Para hacerlo suyo y luego dar paso a las transformaciones y al libre juego de los códigos lingüísticos, debe estudiarlo morosamente, a la antigua usanza, tanto en instituciones como la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas y el Centro de Enseñanza Gráfica, como en el asiduo acercamiento a los talleres de artistas que contribuyeron a la consolidación del modernismo en Venezuela: Juan Vicente Fabbiani, Luis Alfredo López Méndez y Tomás Golding. Poco le importó a Morales Ruiz que otros creadores de su generación tomaran entonces vías menos tradicionales y de mayor vigencia (los que se formaron en el Instituto de Diseño, por ejemplo) o se fueran por "atajos" a fin de hallar de modo más inmediato el binomio ruptura-innovación: cada artista tiene sus propios tiempos de expresión y debe ser fiel a ellos para no forzar la coherencia íntima y formativa de un lenguaje. No es de sorprender, entonces, que en vez de plantear en las primeras exposiciones y durante, varios años, una insurgencia contra el pasado, Morales Ruiz lo asuma y desarrolle con soltura y familiaridad no exentas de respeto. Desde el principio, él sabe que su filón interpretativo y la correspondiente proyección expresiva son el entorno, y sea éste próximo o lejano, propio del mundo cotidiano o de más amplias vertientes de la naturaleza. Y así los temas de interiores, flores y paisajes aparecen y reaparecen desde su primera muestra individual -presentada por T. Golding- en la Galería Aurora y se continúan, con pocas variaciones hasta 1984. Durante ese período y con las técnicas del óleo y del pastel, Morales Ruiz, rinde homenaje a los maestros del modernismo (Manuel Cabré, Pedro Angel González, Luis Alfredo López Méndez, J. V. Fabbiani, Pedro León Castro, Raúl Moleiro, Tomás Golding y Antonio Alcántara conocerán su obra y escribirían sobre ella), pero con la pausada inquietud de remozar la tradición y lograr "Nuevos planteamientos sobre un viejo tema", título de una exposición presentada en 1980 y comentada por Alirio Palacios en un texto que destaca ya las diferencias e indica el desafío del joven pintor: "Para Morales Ruiz el planteamiento del tema basado en dos grandes imágenes: paisajes y objetos naturales sobre un espacio, no tienen la intención visionaria de un López Méndez o Rafael Monasterios, aunque el perfil y las principales formas estructurales de la figuración mantengan su gran objetivo comunicativo y la misma esencia de la relación visual. Un artista muy joven que se arriesga a tomar de nuevo los grandes temas de los maestros venezolanos (...) Volver a ver, con calma, con pasión y profundidad para que emerja así la nueva visión". Esa distensión plástica propuesta por Morales Ruiz entre tradición y un enrumbamiento estilístico cada vez más personal y transformador donde el lenguaje apela a todos los recursos del color, de planos en perspectivas progresivamente extrañas y casi paradójicas y el delicado tratamiento de los valores lumínicos en curiosas analogías con las apariencias volumétricas, no pasó desapercibido para escritores como Rubén Osorio Canales y Luis Beltrán Guerrero, o para el crítico J.J. Mayz Lyon.quien claramente advierte la intencionalidad creadora de Morales Ruiz, la subyayencia de lo original-auténtico¬-personal inmerso en aspectos temáticos tan extensamente abordados por los cultores del mo-dernismo en Venezuela, en especial por el Círculo de Bellas Artes y la llamada "Escuela de Caracas: "...al inaugurar esta nueva exposición, demuestra una vez más, su consecuente posición figurativa y su capacidad de transformar con su per-sonal visión, los cotidianos temas. Para Morales Ruiz las flores, los cacharros, las frutas y sobre todo la montaña, son sólo el pretexto para expresar la belleza escondida o apenas vislumbrada tras de las cotidianas apariencias y exaltada, sublimada, amplificarla si se quiere...".                                   Con suavidad, sin el menor indicio de pentimento hacia un pasado del cual pudo aprender, Morales Ruiz logra paralelamente, entre 1981 y 1984, despedirse de aquellas iniciales pautas formativas (por ejemplo con la exposición Ese Viejo Tema, dedicada a Pedro Ángel González y con la muestra Ese Viejo Tema -parte II- en homenaje a sus maestros), y despedir de su lenguaje lo que ya carecía de sentido y más bien podía dificultar el acceso a nuevos niveles sintácticos y semánticos. Paradigma de esa apertura, es el conjunto de obras presentadas en 1982 en la Galería Euro-Americana, con el título Variaciones sobre la montaña.   El proceso de transfiguración toma vía amplia y fluida pues lo espiritual predomina y selecciona, hace lo que le viene en gana con los 11 datos objetivos" a los cuales el artista mantiene alusivamente en los lienzos. No es que entre las opciones expositivas antes mencionadas haya una cesura, una desvinculación total en lo temático y en lo estilístico. La diferencia entre Ese Viejo Tema y Variaciones sobre la montaña no sólo es de prescindencia progresiva de interiores y del circunscrito entorno cotidiano, sino de intensificación y predominio de la gran vertiente paisajística que termina adquiriendo rango distintivo y privilegiado en la pintura de Morales Ruiz.                                                     De este modo, a través de una lenta decantación le alternativas previstas desde el comienzo de su trayectoria artística y de la afirmación y afinación le lo escogido, el artista se inscribe de lleno y legítimamente en la tendencia del llamado "nuevo paisaje", sin haber forzado situaciones ni experiencias. El estar en guardia de sus raíces y aptitudes llevó naturalmente a Morales Ruiz a la vanguardia, a una de las facetas más celebradas le! acontecer plástico de los últimos años. Con el color, la atmósfera y la idea, el artista inventa la montaña confiriéndole así a la obra pictórica la libertad de su autosuficiencia, con ventajosa pérdida de la ancilaridad referencial de lo que aspira a ser representativo. La gran masa de El Ávila leja de cumplir una función de signo icónico, denotador e identificador de una realidad que está fuera del cuadro, y deviene manifestación de una topografía lírica, ciertamente espiritual. Ya en os paisajes mostrados en 1982, Bélgica Rodríguez mota que "no es ésta una experiencia narrativa ni descriptiva de un fragmento de naturaleza sino una experiencia eminentemente visual, vibrante, o que deviene la realidad misma de la obra (...) Una nueva visión fresca y ajena totalmente a las concepciones ya conocidas, se evidencia en la unidad absoluta de la problemática pictórica traducida en términos de luz y color".                                                    De esta cita, es conveniente tomar en cuenta dos valores que se proseguirán en el decurso del lenguaje de Morales Ruiz -además de otras cacterísticas que posteriormente aparecen o se Acentúan: la subsistencia de la pintura por sí misma, es decir sin que su calidad dependa de lo objetivamente dado en la naturaleza, y las indudables y muy virtuosas aptitudes del artista para rezar cuanto desea a través de atmósferas, colores, tonos y ritmos vibrantes y frescos de espiritualidad, conciliando a ésta con el placer de una morfología vasta y sosegada. Ese "nuevo paisaje", aunque estuvo presente en no pocas obras a partir de 1977 y fue adquiriendo vigor personal hasta los días que corren, constituye el centro estético de la proposición ahora observable "que comprende óleos desde 1986 a 1990. Dentro de esa constante inexpugnable, y como era de esperar, Morales Ruiz ha presentado variables, distintas opciones idiomáticas del mismo lenguaje fundamental: ora prevalece un dilatado velo atmosférico transido de un apacible hedonismo tonal sobre la técnica de la “montaña”, ora esta se hace más evidente al horizontales o en diagonal como si el artista procurase establecer ciertos límites en su horizonte interior. O bien el paisaje tiende a desmaterializarse, en albores y leves signos de trascendencia casi mistica, en un proceso de abstracción que nos recuerda, mutatis mutandi, el quehacer plástico del gran pintor costarricense Carlos Poveda.                                                                                                                         Las alternativas indicadas son parte de lo que Morales Ruiz ha tomado como misión: la compenetración de la psiquis y la transparencia del extenso entorno natural, o si se quiere la reconciliación del hombre con su morada, de lo visible y lo ha habitable, pero muy lejos de cualquier resabio naturalista propio de aquellos viejos maestros de quienes se despidió, y en buena hora, pues todo tiene su tiempo. Morales Ruiz apunta hacia una transrealidad donde predomina la empatía espiritual, donde las energías psíquicas se subliman, despliegan y despejan en un lenguaje capaz de dejar en el lienzo espacios y cromatismos sutiles de casi ilimitados desahogo y todo ello con una elocuencia que rara vez pierde la serenidad constituidad de un estilo. Ese no estar subyugado por los datos “reales” del entorno, en nueva y lúcidamente notado en el texto escrito por Víctor Guédeez a raíz de la exposición Las transparencias del paisaje realizada en la fundación mendoza en 1988: “Cada cuadro es la traducción sensible de una determinada ubicación inmaginativa que no se identifica con ninguna realidad reconocible.       Esto explica que la exuberancia de nuestra vegetación, la tropicalidad de nuestra luminosidad, la densidad de nuestra temperatura y la accidentalidad de nuestra  topografía no quedan incorporadas en su obra”.                                                               Podría afirmarse entonces que Morales Ruiz “inventa mundos” –como en el fondo lo hace todo artista autentico- o bien que no pinta lo real sino que “pinta la pintura”, pero tales conceptos solo serían válidos y aplicables a la obra de Morales Ruiz si alejamos de ello toda alusión a alguna versión del formalismo. Nada sería más erróneo que confundir la autorreferencialidad de la imagen de los cuadros de morales Ruiz con la ausencia de significados trascendente de la sintaxis pictórica, como si el virtuosismo de ésta fuese un lúdico y aséptico “fin de fines”.                    En otras palabras, pensar que el encanto de esas superficies imaginarias las  encierra en un solipsismo "formal" en cuyo campo magnético todo se agota por una especie de manierismo esteticista. El deleite suscitado por la contemplación de la obra de Morales Ruiz proviene de la síntesis muy bien lograda de varias instancias insistentes las cuales, de no ser por el talento del pintor, podrían resultar incompatibles: la afinada sensibilidad-sensualidad manifiesta sobre todo colorísticamente hasta en los más diminutos detalles del lienzo; el aura espiritual y airosa emergente de la totalidad del cuadro, y el convencimiento del espectador de no hallarse ante una proposición hermética insular y sólo pertinente al mundo interior del artista, sino confrontado y envuelto con un asunto radical que a todos nos concierne pues se trata de la Tierra, la Gran Morada, Gea, la Magna mater, el arquetipo donde coinciden el ser y el estar, o como bien dice Fernando Rísquez "la madre naturaleza, vegetal, animal y psíquica. Es la materia viva y sus innumerables formas, generadas, nacidas, crecidas, fructificadas y muertas, para volver a repetir siempre el mismo ciclo...". Y por si fuera poco, aparece la montaña, la cima o punto más alto de la tierra, el símbolo de la elevación interior y exterior.                                                                                                                                  El entorno-paisaje no es, entonces, representación o ancilaridad icónica en la pintura de Morales Ruiz, sino símbolo de muy amplias y profundas connotaciones; en vez de explorar y registrar lo real-natural que nos circunda, Morales Ruiz lo transpone en un proceso donde la materia se espiritualiza y el espíritu se hace materialización artística, y por lo tanto simbólica. Veladuras, horizontes insólitos, evanescencia s, climas de tonalidades húmedas, comarcas, de fabulación, enigmas translúcidos, energías que en el color se concentran y apaciguan, y mucho más se da en estas obras cuya factura impecable no es sino un medio para ampliar e intensificar nuestro mundo de apariencias, experiencias y significados.
Carlos Silva.

 ABSTRACCIONISMO LIRICO
Jesús Morales Ruiz es uno de los creadores más representativos de este siglo, es un artista de una impresionante carga lírica  y dramática, quizás porque se sabe conocedor de otras áreas relacionadas con el universo, su energía y su presencia. En sus obras artísticas se vislumbran los amplios corredores, esa búsqueda interminable, ese fin que no es otro que sorprender al espectador, ese afán de hombre que realiza un oficio y además lo cumple con honestidad, entregando y entregándose... Dando de sí lo mejor y colocando en el todo lo que conoce y sabe.  Ante cualquiera de sus pinturas, de sus cuadros, ante la más insignificante pincelada, queda claro que Morales Ruiz logra su propósito a plenitud y además con resolución y seguridad, resolución de quién se sabe conocedor del camino y la seguridad del artista que se conoce los secretos de su hacer y quehacer creativo.
Los dos aspectos o ciencias en que se fundamenta el arte de la pintura, -el dibujo y el color- se hacen presente en su obra en un nivel eminente. Convirtiéndose en instrumentos dóciles y aptos para capturar los más reguardados contornos de la realidad marina, aprisionándola en pinceladas firmes, sólidas, vibradoras; líneas que emergen a veces con una marcada turbulencia o placidez... dulce, lírica o ruda en su expresividad, pero siempre exacta, ceñida a la forma y entreabriendo las compuertas para el juqueteo con el color, ese reto que todo pintor asume como el imán irresistible, reto que Jesús Morales Ruiz acepta y triunfa en sus logros a fuerza de estudio, paciencia y sabiduría, logrando así; el único color posible, ese tono irreemplazable, esa relación necesaria, esa cantidad de pasta suficiente, ejecutándola con la naturalidad que se manifiesta en la mano confiada, sin retoques que ensucien sus trazados, sin titubeos que hagan la pincelada infirme, sin errores que obligen a la correción decepcionante.
En el paisaje, especialmente, donde el virtuoso dibujante no tiene por qué someterse a formas intangibles, a perfiles únicos; donde cada cosa admite en su apariencia cierta laxitud, porque no se define como individuo sino como especie, Jesús Morales vierte sobre el lienzo todo el juego de los colores de su paleta, con pasión, con lujuria, con desenfadada alegría. Recuerdo haber visto en una oportunidad uno de sus cuadros, de repente me vi sola en aquel dramatismo, en aquel torbellino de olas que iban y venían, estaba sola, mínima ante aquellas asombrantes pinceladas, observando la profundidad de unas manchas donde resaltaban destellos de naranjas, azules, amarillos y ocres. Todo sobre la bordadura de un blanco que subrayaba el ribazo y se convertía en rompiente de luz, en ese imprescindible vértice y escollo radiante, en un breve toque niveo, entorno al cual la composición adquiría un orden y una jerarquía que terminaba, sin reparo posible, en aquella luminosidad sobre las aguas.
Sus paisajes marinos, al igual que la poesía trastocan las fibras y hacen aflorar  sensibilidades, despertando la profunda y única misión de la creación, el fin estético y sublime "la propia vida". En sus obras artísticas lo blanco, lo azul, lo amarillo, el ocre y el naranja se congregan para dar forma a la unidad temática de su obra. Lo blanco nos conduce al encuentro con la originalidad, a esa soledad que guarda y esconde con recelo hasta límites invisibles, lo azul nos despierta y nos hace sentir la quietud, el relajamiento, el sosiego, ese desenvolvimiento dulce y efervescente, que abre o divide la blancura o la luz y es que para este artista, el color no es un simple instrumento de su labor, es una chispa o vibración interna en la que forma y contenido se acoplan. Cada verde, cada gris, cada tono se hace sentir con un marcado sentido humano, en el conviven lo que se calla, lo se esconde... Con la magia inalcanzable, pudiéramos decir entonces; que en Jesús Morales nos encontraremos con el artista que aunque solo, atrapa la luminosidad de un sol único e irrepetible, pero también el de nosotros, un sol que lleva ese hechizo del atardecer sobre el mar, enfrentándonos a nuestros extremos íntimos del infinito esplendor.
Aquí tienen el fruto no de un día, ni el resultado de una intuición genial, aunque la genialidad del artista, su don innato tenga parte indudable. Es el resultado, más que nada, de horas enteras de trabajo, de ensayos, de tentativas una y otra vez repetidas, de pruebas, de ejercicios, producto del no dormir... de ese sudor que te invade cuando sabes que estás próximo a producir algo importante, de ese proceso que se lleva a cabo, naturalmente, sin prescindir de la realidad en que el artista se motiva e inspira.

Mirimarit Paradas

domingo, 16 de agosto de 2015

Virgen del Valle - XIII Salón Nacional - En el Marco de los ciento cuatro años de Su Coronación Canónica.




Primer Premio Alcaldia de Mariño - Arista: Fausto Indriago
Segundo Premio Universidad de Oriente UDO - Artista: Yamilet Luigi

Primer Mención - Artista: Richard Marcano

Segunda Mención - Artista: Jossy Kamer 


Tercera mención Artista: Charlott Grumber 

Cuarta Mención - Artista: Shirley Marcano

Jurado de Premiación

Jurado de Premiación

Jurado de Premiación

Virgen del Valle - XIII Salón Nacional - En el Marco de los ciento cuatro años de Su Coronación Canónica.


VIRGEN DEL VALLE
 XIII Salón Nacional de Arte
  Sambil  Margarota - 6 de Septiembre del 2015 - Hora: 2:00
                                                                 
                                                                                   
El Círculo Internacional de las Artes del Estado Nueva Esparta CIANE, la Universidad de Oriente Nucleó Nueva Esparta  UDO,  la   Alcaldía del Municipio Mariño, la Alcaldía del Municipio Marcano, el Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez, el Museo de Arte Pedro Ángel González, el Complejo Cultural Turístico La Mira CCT, la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos de Nueva Esparta AVAPNE, el Centro Sambil Margarita, Lidotel (Hotel Boutique) y Tipaco C.A,  tienen el placer de invitan a la Inauguración del  XIII Salón Nacional de Arte VIRGEN DEL VALLE, en el marco de la celebración de sus 104 años de su Coronación Canónica.
Primer Premio Bs. 15.000,00 Otorgado por la Alcaldía de Mariño.       

VEREDICTO DEL JURADO DE PREMIACIÓN
                                       
                                       ACTA

En el día de hoy, 8 de Agosto de 2015, siendo las 10:00 am, se reunieron  en el Complejo Cultural Turístico La Mira, el Jurado de Calificación y Premiación del XIII Salón Nacional Virgen del valle, integrado por: Juan García, Pedro Bellorin Caraballo, Verni Salazar, Margarita Pereira, Theo Mora  y Jesús Morales Ruiz; después de realizadas las deliberaciones, acordó:
Artistas Ganadores:

PRIMER PREMIO:                             
Alcaldía de Mariño                               Artista:    Fausto Indriago
                                                                   Obra:    La Virgen Vallera                     

SEGUNDO PREMIO PINTURA:    
Universidad de Oriente UDO                Artista:   Yamilet Luigi
                                                                     Obra:  Te Llevo Prendida en Mi Memoria

PRIMERA MENCIÓN:                        Artista:   Richard Marcano
                                                                    Obra:   Virgen del Valle

SEGUNDA MENCIÓN:                        Artista:  Jossy Kamer
                                                                    Obra:   Virgen Margariteña

TERCERA MENCIÓN:                        Artista:  Charlot Grember Infante
                                                                    Obra:   Revel.  Virgen del Valle en El Mar

TERCERA MENCIÓN:                        Artista:  Shirley Marcano
                                                                    Obra:   Virgen del Valle                                                   
                                         
El XIII Salón Nacional Virgen del Valle,  tendrá los siguientes premios:

PRIMER PREMIO ALCALDÍA DE MARIÑO:
El  Artista ganador recibirá QUINCE MIL Bolívares (Bs. 15.000,00), otorgado por la Alcaldía del Municipio Mariño, y un Certificado que lo acredita como tal, y tendrá a su disposición las instalaciones del Museo Pedro Ángel González para realizar una exposición  individual.  La obra ganadora pasará a formar parte de la Colección de dicha Alcaldía. 
                                                  


-SEGUNDO PREMIO UNIVERSIDAD DE ORIENTE UDO.
El  Artista ganador recibirá un Certificado que lo acredita   como tal.

-MENCIÓN ESPECIAL:
El Jurado otorgará las menciones  que considere pertinentes.
XIII SALÓN NACIONAL VIRGEN DEL VALLE
PROGRAMA DE INAUGURACIÓN:
1-      Palabras de Bienvenida del Maestro Jesús Morales Ruiz, Presidente del CIANE.
2-      Presentación de la Coral Ciudad de Porlamar, dirigida por el Maestro Roki Viscuña, quienes interpretan el Himno del CIANE,  letra del  Maestro  Francisco Salazar Martínez  y música del Maestro Inocente Carreño.
3-      Palabras del Lic. José Ramón Díaz, Alcalde del Municipio Marcano.
4-      Palabras de la Lic. Marlene Gisela Díaz, Directora de Cultura de La Alcaldía de Mariño.
5-      Palabras de la Magíster Luisa Marcano de Montaño, Decana de la Universidad de Oriente UDO.
Entrega de los Premios y Reconocimientos a los Ganadores.
6-      Presentación del Niño Robert Marin Rojas
7-      Presentación de la Artista Ynes Rojas
8-      Presentación del Maestro Juan Rojas.
9-      Presentación del Maestro Alexis Real
10-  Presentación del Maestro Tirso Albornett

Moderador: Pedro Bellorín Caraballo y Roselys Cabrera
Lugar: Sambil Margarita  
Domingo 6 de Septiembre de 2015
Hora: 3:00 pm.
Entrada Libre
La Clausura del Salón será el 27 de Septiembre de 2015 a las 8:00 pm

ARTISTAS PARTICIPANTES
Ini Toledo
Oscar Deroy
Marta Tarbay
Fausto Indriago
Shirley Marcano
Shenny Cohen 
Charlott Gremberg Infante
Yilda Burgos
Richard Marcano
Juan Ortega
Yamilet Luigi
Giuliana Ortiz
Giovana Ortiz
Lucia Gonmi
Blanca Capechi
Linda Deternoz
Mayra Armas
Ana María Aranguren

Jesús Morales Ruiz

Presidente del CIANE

jueves, 6 de agosto de 2015

ERES UNA MUJER EXQUISITA - El Amor Maduro,

 


ERES UNA MUJER EXQUISITA  
El Amor Maduro
 





ERES UNA MUJER EXQUISITA - El Amor Maduro,


  
ERES UNA MUJER EXQUISITA  
El Amor Maduro

Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel,
Si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo,
Si los rollitos no te generan trauma,
Si nunca has sufrido de anorexia,
Si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,
Si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas,
Si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas,
Si sabes cómo se prepara un arroz,
Si puedes preparar un almuerzo completo con postre,
Si tu prioridad no es ser rubia para llamar la atención,
Si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio,
Si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo, sin una gota de maquillaje en el rostro…
ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN… Eres una mujer exquisita!
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies;
Si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo;
Es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa, con una simple caricia y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos;
Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes… y los que estamos fuera de foco somos los hombres); sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia; es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un HOMBRE… UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así.
Que se siente orgulloso de tenerla como compañera…
Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento…
Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y tender la ropa, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes…
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser ‘Muy machas’ nos llevan gran recorrido…
¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el “regalo” solamente por la vistosidad de su empaque…!
Tonto y mil veces tonto el hombre o la mujer que busca en la calle, teniendo un exquisito manjar en casa.

Gabriel García Márquez

EL AMOR  MADURO
“De todos es sabido que el amor maduro es el que perdura.   El amor romántico termina en poco tiempo. El romanticismo es tan candente que se disuelve en su propio fuego o como burbuja de jabón que derrite el sol y que de un momento a otro desaparece.                                                                                                                      Lo que permanece es el amor que es alimentado con comprensión y respeto por parte de la pareja y se convierte en un amor maduro”.
Como madura una relación amorosa?                                                                                                                                El amor maduro no nace, se construye a través del tiempo de convivencia.                         El amor que madura es el verdadero, es un amor sin infidelidades de parte de ninguno de los dos, un amor donde los resentimientos, el rencor y el irrespeto están ausentes durante la relación.                                                                                                Es un amor sincero, que anida cariño, lealtad y muchos deseos de compenetración en cuanto a sentimientos y otros ingredientes que lo fortalezcan.                          Elevadísimos porcentajes de personas manifiestan que sus vidas sentimentales son complicadas, que no son felices, que jamás están bien del todo.

CARACTERISTICAS DEL AMOR MADURO:
 1.-Un amor maduro nace desde la admiración.

La atracción por alguien solo es eso, atracción, pero muchas personas basan en ello para decir que aman y pensar que la vida sin cierta persona es dura.                              
Y admirar implica valorar, respetar y sentir agrado por la manera de ser de alguien, por sus talentos, por su personalidad y sobre todo por su espíritu, por la forma en que su mundo interno se proyecta hacia el exterior en valores.                     
Hoy las parejas charlan poco, van directo a lo pasional, no se conocen y cuando ya lo hacen terminan maltratándose.                                                           La prisa de algunos que en el fondo temen a muerte a la soledad los lleva a ser eufóricos, no pensantes, no analíticos y decir que aman cuando solo sienten pasión , apego o en todo caso costumbre.

2.- Quien desea amar debe aprender de sus errores y sanar heridas.
Cuando algunas personas pasaron malas experiencias sentimentales como por ejemplo maltrato psicológico, traición, violencia, etc., quedan con una serie de temores y pensamientos irracionales que sino detectan pasarán a ser los peores conspiradores de su renacer, de la dicha que merecen.               
Por ello es frecuente que si por ejemplo un chico o una chica fue engañado antes, desarrolle tal inseguridad que su nueva pareja pagará los platos rotos, puede desconfiar de ella (él), maltratarlo (a) para ponerse a la defensiva y en fin, armar mil complicaciones porque por encima de todo necesita que le demuestren cuanto lo (a) aman y sin admitirlo va aniquilando la posibilidad de ser amado, de ser admirado (a) .        
El amor no es un juego de estrategias, es una decisión y es para personas que buscan juntarse para disfrutar y darse mutuamente, no es un juego de roles, no es una lucha donde uno debe ganar. Y sin embargo, lo descrito es la manera de ver el amor de millones de personas.                    
Si lees esto te queda asumir con humildad los errores y decidir cambios internos, eso ya es un gran paso y te queda luego investigar la manera correcta de proceder y si el dolor te dejó hecho (a) pelotas buscar ayuda para encontrar esa luz que te ayude a ser mejor persona, digno (a) para amar y ser amado (a)

3.- Quien busca amar sabe comunicarse.
Una cosa es hablar y otra “Comunicarse”, hermosa palabra que implica mirarse a través de otro, crear un maravilloso intercambio de pareceres, compartir y sobre todo saber escucharse mutuamente, eso es “comunicar”, la misma que debe ir cargada de gentileza, cultura para decodificar instantes, situaciones, saber leer ambientes correctos y formas de decir las cosas.      Siempre he dicho que debería existir una materia obligatoria de esto en las escuelas y universidades, la gente sería más dichosa, menos violenta y más noble.           
Comunicarse en pareja es para empezar respetarse y en base a ello valorar y apreciar todo lo que la pareja diga y también aprender a decirle todo lo que se siente, piensa, teme, etc. Pero no toda la gente posee este don ni busca aprenderlo, no se miran y esperan que todo les llegue del cielo.                                                           
Me da realmente pena ver que en elevados porcentajes de parejas no saben comunicarse, se respetan poco y hay una falta de cultura emocional atroz. Por ellos siempre les diré que si aprendieron a leer también deben aprender a ser mejores y para ello saber comunicar es esencial.                                                                                
El amor es una chamba que se debe cultivar con detalles, con paciencia, pero sin comunicación no hay poder que lo haga crecer y menos durar, muere de golpe, súbitamente y el perdón y las lágrimas no lo reviven, queda el aprendizaje para volver a empezar.

4.- Quien busca amar con madurez no busca intereses ni es egoísta.
Mucha gente pide amor, pero no sabe dar y considera que debe tener todo lo que planea, los intereses de la pareja no deben ser prioridad y solo busca los propios.  Y termina siendo cero apoyo por ejemplo a nivel profesional y también emocional.   La pareja debe ser quien aliente a crecer, el primer fan de todo lo bueno que se haga, quien escuche y si es culto , que opine , sugiera y eche una super mano cuando la otra parte ve solo todo nublado. Y eso es algo que se logra con el tiempo y también depende del tipo de valores que posee cada uno, así como su nivel de autoestima.

 5.- Quien busca amar no busca dañar.
Mentir, ofender, minimizar, dañar, manipular, juzgar son algunos de los errores comunes que cometen las personas que no saben amar. Fallas que son comprensibles si quien fue víctima de ellos tiene inteligencia y tino para comprender.                              
Y si bien el perdón es una elección y decisión de la parte dañada, en la medida que los individuos son más centrados (a) y sobre todo tienen valores muy arraigados y espiritualidad no saben dañar, mucho menos mentir.                                    
Por ello todo el tiempo es necesario saber mirarse,  tener coraje y fortaleza para vencer las inseguridades, esas que hacen dañar a los demás sin merecerlo.

6.- Quien busca amar no busca lo perfecto.
Lo perfecto no existe y vivir pensando en ideales es como haberse quedado con un cuento grabado en el alma , ese que se desea vivir porque se es en el fondo incapaz de saber luchar.
Personas que deciden cerrar la puerta al amor lo hacen por falta de voluntad, falta de fe y también por certezas irracionales. He oído decir a gente que entrevisté y conozco “ya me cansé, ya no doy y mejor estoy solo (a) , así nadie me daña”. Si bien actitudes como esta son decisiones personales vienen del no aceptar lo vivido, de creerse la persona más desgraciada (o) del mundo, tanto que se perdió la capacidad de sentir.                                         
A esta gente le digo: “Siempre habrá millones de personas que vivieron dolor extremo y siguen de pie y caminan sin prisa, pero sin pausa con la certeza de lo que logren depende de su proceder, de su voluntad y de su nivel de madurez emocional”.

7.- El amor no sólo son celebraciones
Hay tiempo para celebrar, para reír, pero también para llorar juntos, para mimetizarse en lo primordial que es el apoyo mutuo. Los flojos de espíritu solo buscan placer, pero la vida es para la gente guerra en todo terreno, actitud que se cultiva preparándose día a día.

¿Cómo prepararse?
 Pues aprendiendo cada día algo nuevo con humildad y sin alardeos. Leer, escuchar, observar, sentir, percibir. Cada uno de estos pasos es una manera de aprender, para asimilar, compartir y transmitirlo.                                                                   
Y si tu  eres un buscador de cultura y a veces te critican por eso, se burlan de ti o te dicen nerd o ratón de biblioteca, entre otras cosas, ni te inmutes, ¡acostúmbrate! y nunca agaches la cabeza por ello.                                                    
Jamás dejes de sentir la emoción y alegría que se experimenta cuando se aprende algo nuevo. Has de tu curiosidad algo útil y fructífero. Y recuerda que alguien que se cultiva jamás es aburrido (a) ni se aburre porque en minutos sabe dar pasos para cambiar lo que se le antoje de su día y sobre todo compartirlo con los que ama. 
El amor se marchita con la rutina, por eso es preciso cultivar la locura de la buena, la creatividad, la chispa, el humor y el ingenio para hacer de los días algo mágico. Sí , lo mágico es posible para la gente que sabe amar con cultura, bondad y generosidad, quienes no cultivan esta actitud no lo comprenden. Y no vale la pena perder el tiempo con gente necia.

8.- Por soledad no se mete con cualquiera.
Elevados porcentajes de personas tienen mucho miedo a la soledad, es decir, les aterra pensar que no hallarán nadie con quien compartir sus días y ese temor los (as) arrastra a buscar desesperadamente a alguien. A veces ni lo (a) conocen bien y se enfrascan en relaciones esporádicas o extrañas que solo los deja golpeados nuevamente.                              
Otras personas se sienten incómodas (os) ante los comentarios por si están sin pareja aún y no lo resisten y hacen de todo por conseguir algo eventual. Y de este manera dejan de ser ellos mismos (as), el qué dirán aplasta su esencia.                        
Si bien es importante arriesgarse por amor, ello no implica ser inconsciente y dejar de valorarse y respetarse. Amar con madurez no es dejarse llevar por el desenfado y los temores, eso solo logra dejar el alma más confusa             
Y si tu sientes que sabes amar con madurez no te fijes en las críticas, en los comentarios sobre las decisiones que tomes en tu vida. Tu serás lo que quieras ser y solo de ti depende cuidar tu interior. Y si hoy estás sin pareja aún ten en cuenta que todo en la vida es un proceso y el destino sabe lo que te toca vivir en el momento preciso y para tu mayor bien.

9.- Un amor maduro busca ser espiritual:
La espiritualidad se forja en la fe, los valores y la consideración.                                   
Si bien la sexualidad y religión son elecciones personales, considero que es mucho más complicado entablar una relación con alguien que no posea una pizca de espiritualidad si una de las partes si la tiene en la pareja. Nadie puede obligar a nadie a tener fe, pero hoy puedo decir que resulta vital para mantener una relación sana y de respeto. Solo quien sabe mirarse y afrontar las debilidades y retos de la vida, así como hallar los caminos para no dañar ni dejar morir el amor.
 “No hay árbol por fuerte y grande que sea que no haya sido sacudido por un viento tempestuoso”.

Fuente: Internet                                                             
www.psicologicamentehablando.com                                                                              
 About Sonia B.F. Arias CRJU/PSYCH-CSUB                                                         
Licenciada en Criminologia y Psicologia
Jesús Morales Ruiz                                                                                                          
Presidente del CIANE